los escombros
la sangre
los restos
los niños
y las niñas
perdidos en islas
disfrazadas
de paraísos
el vil metal
que decían
el poder
el ansia de poder
querer y poder
querer poder
dormir anestesiado
vivir en otros
con los ojos fijos
en una pantalla
migrar
morir
isleños
sin isla
vivir y odiar
mirar con el rabillo del ojo
al contrario
y todo otro
es el contrario
YO
El YO.
Y nada más.
Querer lo suyo
y matar por ello
figuradamente
y también.
No verse en el espejo.
No ver.
No ver nada.
Porque nada hay
en este siglo impávido.