lunes, 14 de septiembre de 2026

La alfombra roja de Carmela.

Carmela introdujo un fajo de billetes en el sostén y se colocó las tetas en el espejo. 

Era una mujer ancha, de pechos enormes, la piel clara y desgastada por el sol tras muchos años de trabajo barriendo las calles de su barrio. Su marido la había abandonado tras su primer y único parto, cuando su cuerpo se rebeló y dejó de ser una jovencita esbelta exuberante teñida de rubio y se convirtió en una señora con sobrepeso y melena negra despeinada.

Tiró de su bata desde las caderas para colocar la tela, echó un último vistazo a sus tetas en el espejo y salió al portal caminando erguida, sintiéndose como una actriz noruega alabada por la crítica mientras pasea por una alfombra roja antes de recibir uno de sus incontables premios por su talento.

Entró en el bar pensando que todo el mundo se giraba a su paso, como la estrella que creía ser. Se sentó en su rincón favorito, desde el que podía mirar a través de la ventana el ir y venir de la gente en la calle y a lo lejos el parque en el que su marido y ella se dieron los primeros besos de adolescentes enamorados.

Cuando vio a Pepe a su lado, el camarero que cada día se acercaba a atenderla, le guiñó un ojo y dijo lo que expresaba cada mañana: "Pepe, cariño, estoy esperando a mi agente, así que no voy a pedir el desayuno todavía, pero para ir abriendo boca, tráeme una botella de agua Firgas con gas para compartir, que hoy estamos de celebración".

jueves, 10 de septiembre de 2026

Armando la nevera.

 Cuando intentó abrir la nevera en casa de su suegra, Armando vio la foto sujeta con un imán con forma de código de barras. Le resultó curioso porque sólo aparecían las barras. No había números. En cambio aquella foto sí llevaba una serie de números escritos a mano justo donde terminaba la arena de aquella playa que fue incapaz de reconocer a primera vista. Un niño pequeño de espaldas, una pelota a su lado, una sombrilla azul y amarilla y unos pies a un lado de la sombrilla, en plena sombra. Aquella sucesión de números, 00122568978, puestos al pie de la foto, sobre la arena, le desconcertó. Cuando regresó al sofá, todavía no recordaba qué iba a buscar a la nevera.

miércoles, 9 de septiembre de 2026

El diván (con permiso de Katzenbach).

 los escombros

la sangre

los restos


los niños

y las niñas

perdidos en islas

disfrazadas

de paraísos


el vil metal

que decían

el poder

el ansia de poder

querer y poder

querer poder


dormir anestesiado

vivir en otros

con los ojos fijos

en una pantalla


migrar

morir

isleños

sin isla


vivir y odiar

mirar con el rabillo del ojo

al contrario


y todo otro

es el contrario


YO

El YO.

Y nada más.

Querer lo suyo

y matar por ello

figuradamente

y también.


No verse en el espejo.

No ver.

No ver nada.

Porque nada hay

en este siglo impávido.

jueves, 3 de septiembre de 2026

La cadena.

 La cadena de producción

atada al cuello

y ellos tirando

fuerte

sin prisa


que no hay prisa

que mañana otra vez

si estás

y si no estás

otro ser

y otra cadena


que los engarces

son duros

que la vida es dura

dicen

y revisan tu cadena

para que no te sueltes

para que no escapes

para que creas

que sólo hay cadenas

y que son buenas

es lo que hay



y más allá no hay nada

la nada

el reflejo ahogado

de aquellas cadenas

miércoles, 2 de septiembre de 2026

Los hombres de los sacos.

 Los hombres de los sacos

están llegando


ya no vienen a escondidas

ni salen de las penumbras

los traen en limusinas

a plena luz del día

con la cartera a medio llenar

para robarte el alma

en nombre de un dios

que les expulsaría

del paraíso

si existiera


Los hombres de los sacos

han llegado

y te insultan a la cara

y tú te ríes

y te mienten a la cara

y tú les crees

y morirías por ellos

y ellos se ríen

de ti

miércoles, 26 de agosto de 2026

Deriva.

 A la orilla de este gueto sin orden

arriban multitudes para nadar sin vida

hasta quedar sin aliento 

a los pies de sus profetas preferidos.