sábado, 31 de marzo de 2012

quiero que acabe el mundo mientras sueñe
que me esperen las noches, que no me pierda nada
encaramarme al sol hasta que arda
y abarcar con las manos todas las playas
quiero soñar que no se acaba el mundo
que espera que no duerma ni un solo instante
que la vida se extienda al infinito
sin límite, sin cuerdas, sin alambre
quiero morirme sólo durante un ratito
con la mochila hecha y un ojo abierto

lunes, 26 de marzo de 2012

otra vez mirando con cautela
a esos extraños que comparten la mesa
y ríen y te hablan como si te conocieran
cierras con fuerza los ojos, el puño, la cuchara
y te agarras a la silla de madera
para volar hasta la roca desierta sin techo
sentir la sal en los labios que mata el hambre
y no volver jamás

miércoles, 21 de marzo de 2012


tal vez ha llegado el momento

de dejar correr la tinta por las venas

escuchar el latido vivo de los versos

al despertar, en la almohada



habrá que inaugurar un puesto

en el húmedo zoco de las lástimas

junto al rincón del a pesar de todo

y poner a la venta los restos secos

de la última metamorfosis



debajo de la vieja piel la misma piel

y el otro yo entre saldos deshidratado

jarea sin voz en este mercadillo



tal vez haya llegado ya el momento

de abrir la boca para coger aire

y sacar a la lengua de paseo

martes, 13 de marzo de 2012

son sólo susurros que languidecen
en las distancias cortas
niebla de letras en el aire
la voz robada en los espejos
después de abrir la puerta

furtivos, como la misma vida

viernes, 9 de marzo de 2012


después de arrancarnos las alas a mordiscos
y que el mundo gigante nos adopte ahora
seremos devorados por una boca de asfalto
como minúsculos puntos blancos en las flechas
desde ambos lados del  horizonte discontinuo

se irán alejando para siempre las señales
huyendo a la deriva hacia un destino opuesto
y asomaremos la memoria por las ventanas
para que el viento despeine los recuerdos

miércoles, 7 de marzo de 2012

los peces ahogándose en la orilla
y tú escribiéndole al amor
tus versos a punto de nieve
relamiéndote el poema
silbándole a la vida
como quien no quiere la cosa
después de barrer los cadáveres
debajo de la alfombra
y fregar los restos de sangre
del mediodía